¿Pero es que no hay imprenta en este pinche pueblo?

No me aguanté, solo pude 3 días. Necesito escribir y publicar sobre política, sobre este (des)gobierno y leyendo el sitio web del CATO Institute me he topado con este aporte de Carlos Alberto Montaner.

De aprobarse el proyecto de Constitución de Montecristi y otorgarle poderes absolutos al presidente, y la infinita “asistencia social” del (des)gobierno; nos llevará a que para aguantar tanto gasto, el Ecuador tenga que tomar 3 medidas: aumentar los impuestos, endeudar al país y ponerse a imprimir billetes. Viva la revolución ciudadana!!!.

La victoria del presidente ecuatoriano Rafael Correa fue absoluta. Es inmensamente popular en su país. Su partido obtuvo unos ochenta escaños. Muchos más de la mayoría absoluta que necesitaba para controlar una asamblea de 130 miembros, y podrá redactar una constitución a la exacta medida de sus deseos.


Será la número diecinueve o veinte que estrenan los ecuatorianos. En todo caso, lo que presenciamos fue un tiro por elevación. El objetivo primordial no es redactar un nuevo texto, sino conceder todo el poder al Presidente y desmantelar el sistema de equilibrios y contrapesos de la estructura republicana. A Correa le estorban para gobernar. ¿Para qué sirven un congreso carente de prestigio, unos tribunales totalmente desacreditados o un banco central autónomo?

Lo de siempre: la república ecuatoriana se hundió como resultado de la corrupción, la violación constante e impune de las reglas, sumadas al favoritismo y a la minuciosa incapacidad del sector público. Sencillamente, la mayoría de la sociedad, cansada de este continuado fracaso, asqueada del comportamiento de sus élites, más que por un presidente ha votado por una escoba gigantesca para que barra los escombros dejados por los anteriores gobernantes, y el primer desecho que ha ido a parar a las alcantarillas son los partidos políticos. Correa los pulverizó y difícilmente vuelvan a levantar cabeza, aunque todavía queden en la oposición algunos políticos prestigiosos, como sucede con Jaime Nebot, el popular alcalde de Guayaquil.

¿Qué va a hacer Correa a partir del momento en que tenga todas las riendas del poder en sus manos? A juzgar por sus palabras y sus actos, con el objeto de favorecer a los más pobres le dará un peso mucho mayor al Estado (pese a que en Ecuador ya es bastante elevado), controlará los precios, regulará de cien maneras la economía, fortalecerá el sector de las empresas públicas, y creará unas nuevas entidades destinadas a producir bienes y servicios y a redistribuir la riqueza de diferentes formas. Es como los cepalinos de los cincuenta, pero pasado por la sacristía de los setenta, en donde se defendía la Teología de la Liberación, un disparate basado en la Teoría de la Dependencia y el marxismo, que justificaba la violencia revolucionaria.

¿Cómo va a pagar Ecuador la enorme factura asistencialista que se avecina? Sólo hay tres vías para eso: aumentar los impuestos, endeudar al país y ponerse a imprimir billetes. Generalmente, los gobiernos populistas toman las tres avenidas. Como Ecuador, desde el año 2000 —tras sufrir una pavorosa hiperinflación que barrió los ahorros nacionales y empobreció severamente a la sociedad—, carece de divisa propia y la moneda en circulación es el dólar, lo presumible es que, a medio plazo, imprima un nuevo sucre, que en una primera fase será equivalente al dólar, y por un tiempo el país contará con dos monedas.

Eventualmente, el dólar será sustituido por la divisa nacional, y todo lo que necesitará el gobierno para pagar las cuentas nacionales será una buena provisión de papel y tinta. Volverá a oírse la famosa pregunta de Pancho Villa cuando le dijeron que no había dinero para pagar a los soldados: “¿Pero es que no hay imprenta en este pinche pueblo?”.

Probablemente, al Ecuador de Correa le sucederá lo que a la Argentina de Perón, el Perú de Velasco Alvarado o la Nicaragua de la dictadura sandinista de los años ochenta. La sociedad se empobrecerá paulatinamente y sufrirá un creciente desabastecimiento, unido a una etapa inflacionaria, aunque es posible que el desempleo se reduzca artificialmente por el crecimiento del sector público. Naturalmente, las inversiones se reducirán hasta casi desaparecer, y los capitales locales tratarán de escapar de la degollina, mientras los extranjeros preferirán otros panoramas más seguros y predecibles. Todo ello, de forma inevitable, crispará las tensiones sociales y aumentarán la delincuencia y esos otros males concomitantes que suelen viajar de polizones en los periodos revolucionarios. Si uno repite el mismo experimento, debe esperar los mismos resultados.

¿Se podría evitar todo eso? Por supuesto, pero el señor Correa, además de padecer un genio atrabiliario, tiene ideas disparatadas sobre cómo se crea o malgasta la riqueza: recela de la empresa privada, no distingue las oportunidades que brinda la globalización, rechaza el libre comercio internacional, y no toma en cuenta las experiencias exitosas de otros países del vecindario. Pudiendo emular el exitoso ejemplo de Chile, prefiere, en cambio, aplaudir a Hugo Chávez, de quien llegó a afirmar que en una reunión de presidentes latinoamericanos fue el único que dijo algo inteligente. Sin duda, Correa presenció un espectáculo inédito en la historia del socialismo del siglo XXI. Algo verdaderamente novedoso.

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Pepe

Non ducor, duco.

2 Responses to “¿Pero es que no hay imprenta en este pinche pueblo?”

  1. ese argumento, de que aumentara el gasto publico, saldremos del dolar, etc etc lo vienen esgrimiendo desde las elecciones entre Boboa y Correa. No se cansan de ver que el tan amado patron dolar se esta cayendo, lo cual seria una estupidez mantenernos apegados al mismo.
    El tan mentado asistencialismo es necesario en este pais pq mas del 80% de la poblacion no tien recursos para ganar lo necesario para vivir, educar y alimentar a sus familias, Asi como en China, es necesario un favorecimiento de la gente mas desamparada para que luego se forme una clase obrera calificada para la inversion extranjera, en donde haya mas oportunidades para todos, no para un pequeño segmento de la humanidad
    Hay q confiar en los empresarios?.. dejame ver.. hay q confiar en gente que en sug ran mayoria no paga los impuestos, roba luz y agua paga sueldos de miseria a sus trabajadores y tiene sueldos de 20000 a 30000 dolares mensuales. Que pueden hacer en su empresa y hacen lo que les da la gana, sin darle voz a sus trabajadores?. Y estan en su derecho, pq la empresa es de ELLOS y nadie puede decir nada. Y claro al que reclama, lo botan , como conseguir trabajo es sumamente complicado… tiene sentido entregarles a ellos el pais?…
    EEUU esta en crisis justamente por eso, por entregar el control del Estado a compañias Hipotecarias,Militares y Energeticas. El pueblo de EEUU sufre mientras estas compañias tienen ganancias astronomicas.. es eso progreso?
    Las compañias q de verdad quieras invertir y sea honestas con el Estado no sufren bajo estas medidas. Todas las demas, es decir, en ESTE Paìs la gran mayoria, claro que sufren porque por primera vez desde Jaime Roldos hay un Gobierno en Carondelet, que no teme los embates ni palabras huecas del Mash Alcalde. Gobierno contra el cual cada ciudadano puede reclamar y estar en desacuerdo, pq carajo, nosotros lo elegimos, y es finalmente al pueblo a todos nosotros a quien debe darnos cuentas por lo que haga o deje de hacer
    En cuanto al CATO institute… por favor!!!

  2. [...] simple.  Si no hay plata para sacarla, se la imprime.  Y se logra lo que se quiere.  Punto.  En un gobierno se hace así.  No nos hagamos los giles: [...]

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