“Guayaquil arrodíllate sólo ante Dios. Guayaquil párate firme y lucha y cuando luches proclama libertad. Cuando estalla tu carácter furibundo, la cabeza de los tiranos se inclina y el trono de los déspotas fulmina, la venganza de tu látigo iracundo. Guayaquil pierde tu paciencia carajo. Guayaquil sálvate y salva al Ecuador”.

Jaime Nebot

“Desgraciados los pueblos cuya juventud no se rebela ante el tirano”.

Juan Montalvo