father_alberto_cutieTodos en algún momento somos mediocres. Para mí la mediocridad es ser conformista, hacer las cosas a medias, no luchar y escapar cuando no podemos conseguir un objetivo o trabajar en base a parámetros establecidos.

Repito, en algún momento todos hemos sido mediocres, en la educación, trabajo, vida familiar, convicciones políticas o religiosas, entre algunos que se me ocurren en este momento.

Hago este preámbulo para comentar sobre la decisión del Padre Alberto Cutié de abandonar la Iglesia Católica para unirse a la iglesia Episcopal.

Haciendo historia y sin entrar en detalles, la Iglesia que fundó Cristo fue la Católica en la persona de Pedro, cuando le dijo “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”; y así ha sido, durante dos mil años hemos forjado y construido la única Iglesia de Cristo, la Católica.

A lo largo de los siglos han habido personas que no han logrado vivir bajo el marco trazado para el catolicismo. Es por esto que han habido deserciones y, acomodados a sus deseos, han constituido sus propias iglesias donde hacen y deshacen a su antojo.

El Padre Cutié sale de la Iglesia Católica porque no puede vivir bajo el marco establecido. Como no puede cumplir, hace lo fácil, dejar de luchar y decide salirse; y decide irse a una iglesia que le permite hacer todo lo que quiera según su antojo.

Saldrán detractores a mis palabras pero es la verdad. Alberto Cutié es un ser mediocre que no pudo o supo seguir luchando y como consecuencia a su mediocridad, escapa al facilismo.

Aclaro: no tengo nada contra la iglesia Episcopal, ni contra el Padre Cutié. Es un escrito sobre la mediocridad del ser humano y tomo como ejemplo a Cutié.