C’est la Vie

Las cosas como son

Por Gabriela Calderón de Burgos @gabricalderon
Publicado en El Universo en junio 01 de 2011

Imagínese la historia de dos maiceros: Esteban y Juan. Esteban se contentó con el precio inusualmente alto del maíz y se gastó toda la bonanza en una casa nueva, un carro nuevo, viajes y demás consumos personales. Juan, en cambio, aprovechó la bonanza para invertir en tecnologías e infraestructura que aumenten el rendimiento por hectárea en su cultivo.

Durante la bonanza muchos pensaron que a Esteban le iba mucho mejor que a Juan. Pero de repente cayó el precio del maíz. Esteban gastó tanto que hasta se endeudó, además como no había invertido en mejorar su productividad vendía casi el mismo volumen de maíz pero a una fracción del precio de “las buenas épocas”. Juan, en cambio, estaba casi libre de deudas y con el rendimiento más alto por hectárea en la historia de su hacienda, de manera que el precio reducido se compensaba en gran medida con su mayor productividad.
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América Economía | CHILE
Análisis & Opinión / Joaquín Vial

Los sistemas de pensiones en países desarrollados están en crisis, como puede ver cualquier lector de The Economist, que en su edición del 9 de abril publicó un informe especial titulado “70 o quiebra!”. El envejecimiento de la población ha dejado a los sistemas de beneficio definido con perspectivas financieras lamentables, para las cuales no hay soluciones fáciles ni populares: aumentar drásticamente las edades de jubilación, las tasas de aportación o reducir los beneficios.
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El día 20 de enero, en la sección Cartas al Director de diario Expreso, salió una publicada bajo el título “Pregunta sobre el IESS”. La transcribo.

Pregunta sobre el IESS
José J. Zurita Andrade

Luego de leer las 10 preguntas remitidas por el Presidente Correa a la Corte Constitucional me queda claro algo que: 1) no es una consulta que resuelve los temas de inseguridad, como se dijo que era el objetivo inicial; 2) votar NO en la consulta, no es votar en contra de Correa es votar a favor de la libertad individual de escoger, de triunfar o fracasar, de hacer el bien o hacer el mal. El gobierno no es la mata de la moralidad para decirme o “darme escogiendo” lo mejor para mí.

Un tema que sí merece ser consultado es el de la seguridad social. El IESS no puede ser la caja chica del gobierno; el IESS no puede usar nuestro dinero para estos fines. ¿Por qué no mejor consultar si se está de acuerdo o no en emular el sistema de pensiones de capitalización individual (sistema de AFP) con tanto éxito en Chile y replicado también con éxito en Perú y en más de 20 países alrededor del mundo?

Este gobierno tiene como consigna el cambio, pues esta es una reforma de grandes cambios, esta sí es una verdadera revolución de grandes beneficios para la ciudadanía.

El día 13 de enero, en la sección Cartas al Director de diario Expreso, salió una publicada bajo el título “¿Existe la gratuidad en economía?”. La transcribo.

¿Existe la gratuidad en economía?
José J. Zurita Andrade

En el libro “Economía del sentido común -lo que todo el mundo debería saber sobre riqueza y prosperidad-” de James Gwartney, Richard Stroup y Dwigth Lee; se presentan diez elementos claves de la economía para entenderla, pensar como un economista y entender por qué nuestra economía y nuestro mundo trabajan del modo en que lo hacen.

Uno de estos elementos claves lo denominan “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”. Las promociones de restaurantes en las que se ofrecen 2×1 o que los niños comen gratis, no existen; sino lo que hay es un traspaso del costo de ese otro platillo o comensal al primero.

El Gobierno ofrece educación y atención médica gratuitas, pero ¿son realmente gratis? ¿el dinero aparece de forma mágica para cubrir estos ofrecimientos? ¿O se cubre con los impuestos de los contribuyentes?

Con el paquete de impuestos propuesto para cubrir el déficit generado para la atención médica gratuita, queda evidenciado que no es gratuita.

La medida de gratuidad de la atención médica hizo que colapse el sistema hospitalario estatal, evidenciando una vez más, que el Estado no es eficiente y que las buenas intenciones no sirven como políticas de Estado.