El peor analfabeto es el analfabeto político. El no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
El no sabe que el costo de vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
Sí es una necesidad y más en un país como el nuestro cuando el Estado es dueño de un gran número de medios de comunicación y más cuando a esos medios se los quiere usar como medios ( de propaganda y defensa) de gobierno.
Han ocurrido en las últimas semanas dos hechos que demuestran la necesidad de la prensa independiente.
Uno es el caso de la represión policial al ciudadano que en la caravana presidiencial le dijo algo al Presidente Correa. Rafael Correa aseguró que gracias al reportaje emitido en el noticiario pudo comprobar este hecho.
El otro es el escándalo de corrupción en la entrega de boletas de libertad en la Intendencia del Guayas. El Intendente, al igual que el Presidente, gracias al reportaje de un medio privado pudieron enterarse de esta situación.
Pregunto yo porque realmente no lo sé; ¿El Telégrafo, ECTV, GamaTv, Tc y los demás medios informaron al instante de estos dos sucesos?
Cuando un Estado cree que tener medios de comunicación a su servicio es prensa libre, vamos por mal camino. Afortunadamente, hay en esos mismos medios personas que están claras que su fin no es servir al gobierno de turno, son pocos pero hay.
La prensa libre es necesaria en un país como el nuestro, donde todos los días nos dicen una mentira, donde con música pegajosa nos tratan de hacer repetir el coro de esa canción.
The Economist empieza su análisis a raíz del triunfo Republicano en Massachusetts por el puesto en el Senado dejado por Ted Kennedy.
Esta pérdida se percibe como una gran pérdida para el Gobierno de Obama.
La lectura que hace The Economist es interesante: la gente no quiere Estados cada vez más grandes, no al gasto público exagerado.
The impact on the Democratic president of the loss of the late Ted Kennedy’s seat to the Republicans will, no doubt, be significant. Yet the result could be remembered as a message more profound than the disparate mutterings of a grumpy electorate that has lost faith in its leader—as a growl of hostility to the rising power of the state.
Even in leftish Massachusetts people are worried that Mr Obama’s spending splurge, notably his still-unpassed health-care bill, will send the deficit soaring.
Aunque ellos reconocen haber apoyado a Obama en el pasado con sus propuestas de salud y salvataje bancario; así también reconocen que hay un límite para el Estado y este debe parar ahora.
“…No tenemos un minuto que perder. Por eso nos hemos preparado durante años. Por eso necesitamos un Estado fuerte y eficiente, con mucho músculo y poca grasa, que ayude a los más necesitados y a la clase media y simultáneamente promueva la innovación y el emprendimiento de los ciudadanos…”
Este año se cumplen 10 de la implantación de la moneda de USA como circulante en el Ecuador. Hace 10 desapareció el sucre y todas nuestras transacciones son en dólares.
Una de las mejores decisiones que se han tomado en este país: nos dio estabilidad, planificación a largo plazo, se acabaron las medidas populistas, se controló la inflación (aunque repuntó en el (des)gobierno de la Revolución Ciudadana), entre otros beneficios.
Gabriela Calderón (@gabricalderon) publica en su artículo “Mitos de la dolarización”, cinco puntos que los detractores usaban/siguen usando sobre la dolarización.